6 sorprendentes causas del dolor de cabeza (y puedes no saber que te lo están provocando)

Para algunos, llegar al clímax en un encuentro sexual no siempre es sinónimo de placer.

Para otros, comerse un "inofensivo" helado cuando el sol está calentando más que nunca también puede ser sinónimo de problemas.

Y es que ambas situaciones pueden provocar en algunas personas un intenso dolor de cabeza. Muchas, sin embargo, no se han dado cuenta de la relación que existe entre ambas.

Te hablamos de seis factores que pueden estar rompiéndote la cabeza:

1. Las relaciones sexuales

"Los dolores de cabeza y la actividad sexual son con frecuencia tratados con humor como una forma típica en que las mujeres rechazan los avances masculinos. Sin embargo, los dolores de cabeza asociados con la actividad sexual pueden ser cualquier cosa menos una broma".

Esas son palabras de Margaret J. Redelman, autora de "¿Y qué si el 'dolor de cabeza sexual' no es una broma?", publicado en la revista especializada British Journal of Medical Practicioners.

La Sociedad Internacional sobre el dolor de cabeza (IHS, por sus siglas en inglés: International Headache Society) es una organización británica sin fines de lucro que ofrece información para ayudar a personas afectadas por esa dolencia.

Según la Sociedad Internacional sobre el Dolor de Cabeza de Reino Unido, el dolor de cabeza producido por la actividad sexual ha recibido diferentes nombres en la literatura especializada:

Dolor de cabeza sexual benigno o dolor de cabeza sexual vascular benigno

Cefalea coital o dolor de cabeza coital

Cefalea orgásmica o dolor de cabeza orgásmico

La definición que presenta esa organización es la de "dolor de cabeza precipitado por la actividad sexual, que generalmente empieza como un dolor sordo bilateral a medida que la excitación aumenta y que, de repente, se intensifica en el orgasmo, en ausencia de cualquier desorden intracraneal".

La intensidad del dolor "abrupta y explosiva" puede ocurrir incluso poco antes de alcanzar el orgasmo.

Ese dolor de cabeza puede durar desde unos pocos minutos hasta 72 horas, con una intensidad media.

Según el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), "los doctores creen que los dolores de cabeza sexuales se deben a una presión que se va acumulando en los músculos de la cabeza y el cuello" a medida que avanza el encuentro sexual.

Aunque el NHS reconoce que este tipo de dolor de cabeza es inconveniente, aclara que "generalmente son inofensivos y no significan que se deba evitar el sexo".

Tomar un analgésico unas pocas horas antes puede bloquear el inoportuno dolor. Sin embargo, pedir ayuda especializada siempre es el mejor paso a seguir.

2. Mientras duermes

Si eres de los que se despierten con un fuerte dolor de cabeza, puede ser que algo esté pasando en tus horas de sueño y lo estén desencadenando.

Muchas personas no saben que sufren de bruxismo nocturno, que es un hábito involuntario que hace que los pacientes aprieten la mandíbula fuertemente o hagan rechinar los dientes frotándolos o deslizándolos sin ningún objetivo funcional.

El bruxismo en sus formas más leves es más frecuente de lo que parece, y afecta tanto a niños como adultos. Según el cálculo de varios estudios científicos en 2013, la prevalencia de bruxismo nocturno entre la población adulta es de aproximadamente un 12%.

"Hacer rechinar los dientes es unas 40 veces más potente que masticar", le dijo a la BBC el doctor Nigel Carter, de la Fundación británica Salud Oral.

De acuerdo con el NHS, hacer que los músculos de la mandíbula se contraigan causa un dolor de cabeza que describe como "sordo".

La manera de solucionarlo es acudir al dentista para que nos coloque un protector bucal que protegerá nuestros dientes mientras dormimos.

3. Limpiando la casa

No tiene nada que ver con buscarle una excusa a la flojera: es un hecho que, para algunas personas, limpiar la casa se puede convertir en un dolor de cabeza.

"Productos de limpieza para el hogar, así como perfumes y ambientadores perfumados, contienen químicos que pueden provocar dolor de cabeza", señala el NHS.

"Si usted es susceptible (…) a ciertos olores, evite perfumes, jabones, champús y acondicionadores con olores fuertes".

"Si el perfume de un colega le está molestando, ponga un ventilador en su escritorio", añade.

El servicio de salud británico recomienda usar ambientadores y productos de limpieza del hogar que no contengan fragancias y que, a la hora de asear la vivienda, se abran todas las ventanas.

Los profesionales de la limpieza también deben tomar medidas especiales porque el dolor de cabeza puede ser solo un síntoma de algo más grave.

El pasado mes de febrero, un estudio del Departamento de Ciencia Clínica de la Universidad de Bergen, en Noruega, indicó que el uso regular de ciertos productos de limpieza puede tener efectos nocivos para los pulmones.

Los investigadores estudiaron a más de 6.000 personas de ambos sexos durante 20 años y concluyeron que las mujeres "que limpian en el hogar o que trabajan como limpiadoras profesionales habían presentado un aceleramiento en la disminución de su función pulmonar".

4. No todo lo que brilla…

… es bueno.

Las luces resplandecientes, especialmente las que parpadean, pueden provocar migrañas.

Y esto se debe a que ese tipo de luces desencadenan ciertos químicos en el cerebro, los cuales "activan el centro de la migraña", explica el NHS.

La organización de salud británica recomienda para estos pacientes utilizar lentes de sol tanto en el interior como el exterior de la oficina, y sugiere lentes polarizados como una opción.

"En el trabajo, ajuste el monitor de su computadora o colóquele una pantalla protectora antirreflectora. También podría apagar ciertas luces o moverlas. Si no puede, cámbiese de lugar en la oficina. Las luces fluorescentes tienden a parpadear. Si puede, sustitúyalas por otro tipo de iluminación".

Eso fue exactamente lo que hizo William, un periodista de la BBC.

"En mi oficina instalaron una luz blanca muy brillante que se intensificaba por la reflexión del foco metálico en el que estaba", cuenta.

"Yo sufro de migraña ocular y de tinnitus [zumbidos en los oídos], dos condiciones que están relacionadas. La luz me aumentaba esas condiciones, sobre todo la migraña ocular que interfiere con mi visión y disminuye mi campo visual".

"Pedí que redujeran la intensidad de la luz o cambiaran la dirección del foco. Finalmente, la desconectaron del todo".

Y William no fue el único que se quejó. Una colega, que sufre de migraña, también pidió que la apagaran.

5. Tomar helado

Quizás sabías que el chocolate le provoca migrañas a las personas que son propensas a desarrollarlas, pero ¿sabías de los helados?

"¿Sientes un dolor agudo y punzante en la frente cuando muerdes un helado? Entonces eres susceptible a dolores de cabeza causados por material frío que se mueve a través del paladar y la parte posterior de la garganta. Las paletas de hielo y las bebidas congeladas tienen el mismo efecto", indica el NHS.

De acuerdo con Harvard Health Publishing, la publicación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, cuando el helado toca estas partes de la boca, hace que "los vasos sanguíneos pequeños en esas áreas se contraigan y luego se dilaten rápidamente".

"Los receptores del dolor [ubicados] cerca de los vasos sanguíneos detectan la incomodidad y envían el mensaje, a través de pequeñas fibras nerviosas, a un nervio más grande (el nervio trigémino), el cual, a su vez, lo manda al cerebro. El nervio trigémino también transmite señales de dolor desde la cara".

Según el NHS, la buena noticia es que los dolores de cabeza de helado no requieren tratamiento.

"De hecho, se terminan en un instante, rara vez duran más de un minuto o dos".

6. El infalible consejo de la abuela: "¡enderézate!"

De acuerdo con el NHS, una mala postura causa "tensión en la parte superior de la espalda, en el cuello y en los hombros, lo cual puede llevar a sufrir un dolor de cabeza".

"Tradicionalmente, el dolor se siente como un pálpito en la base del cráneo y algunas veces se refleja en la cara, especialmente en la frente".

El principal consejo es evitar quedarse en una misma posición durante mucho tiempo.

Siéntate derecho y asegúrate de que tu zona lumbar esté apoyada, señala la organización de salud.

Y si eres de los que sostiene el teléfono entre la oreja y el hombro mientras escribe, el NHS te recomienza evitar hacerlo porque esa posición tensa los músculos.

Si crees que tienes problemas de postura, anímate a ir a un especialista para identificar la mejor formar de corregirlos porque un dolor de cabeza podría ser sólo una consecuencia entre muchas otras.

La historia de la primera gran epidemia de una enfermedad de trasmisión sexual (y por qué culparon a América)

En 1509 el joven soldado alemán Ulrich von Hutten contrajo una enfermedad desconocida en ese entonces mientras estaba en Italia.

El pobre hombre agonizaba con los síntomas que le causaba la enfermedad. Así pasó 10 años.

"(En todo el cuerpo) hay furúnculos, parecidos en tamaño y aspecto a una bellota. Emiten un hedor tan fétido y pestilente, que quien lo huele, cree estar infectado. El color de las pústulas es verde oscuro, verlas es peor que sentir el dolor que infligen, pese a que la sensación se asemeja a estar acostado sobre fuego".

Esa era la descripción que hacía el paciente de sus dolencias.

Se calcula que para la década de 1490 la población europea se había recuperado de las muertes causadas por la plaga, también conocida como la Muerte Negra. Una de cada tres personas falleció a consecuencia de la enfermedad en todo el continente.

Con el incremento de la población llegó la prosperidad. Pero no todo fue positivo.

La guerra era endémica, las hambrunas ocurrían con frecuencia… y desconocidas enfermedades empezaron a aparecer.

El comienzo

A principios de 1495 el rey francés Carlos VIII invadió Nápoles tratando de reivindicar su derecho a ese reino. Pero las tropas empezaron a contagiarse con una nueva dolencia.

Nadie había visto nada similar. Los doctores de la época no encontraban ninguna referencia en libros médicos antiguos.

Preocupó a la población tanto como lo hizo el VIH cuando fue descubierto en la década de los 80 del siglo pasado.

Tenía una similitud con esa enfermedad: se transmitía a través del contacto sexual.

Se trataba de la sífilis.

La gente estaba aterrorizada porque se propagó con gran rapidez. Llegó a Escocia, Hungría y Rusia.

A excepción de los ancianos y los niños, todos corrían el riesgo de contagiarse. Se encontraba en el burdel, pero también en el castillo.

Se cree que los reyes Francisco I y Enrique III de Francia, así como el emperador Carlos V, padecieron la enfermedad. Se piensa que tampoco escaparon del contagio los monjes ni los clérigos.

No importaba la jerarquía. Cardenales, obispos e incluso los papas Alejandro VI y Julio II la sufrieron.

La velocidad con la que se propagó revela mucho acerca de los hábitos sexuales de la sociedad en esa época.

Historia

Los franceses, por supuesto, la llamaban la enfermedad napolitana. Pero el resto se refería a ella como la dolencia francesa. Inicialmente no tenía un nombre técnico.

Al final, un médico francés sugirió referirse a ella como la "enfermedad venérea" porque en ese entonces se consideraba que su causa principal era el acto del amor, el cual, a su vez, se vinculaba con la diosa Venus.

La epidemia causada por la sífilis era distinta a las vistas con anterioridad: no se concentraba en una zona en particular ni se relacionaba con la estación del año.

Todos corrían el riesgo de enfermarse. Y una vez que eso ocurría, parecía que la persona nunca se recuperaba. No había ningún lugar al que se pudiera escapar para salvarse.

Si el tormento era difícil de llevar en el día, en la noche era peor. Quienes la padecían gritaban continuamente debido al dolor que sentían en los huesos.

Putrefacción espacial

¿Cuál era la causa de la enfermedad? Se pensó que un castigo de Dios por los pecados cometidos por la sociedad.

Así que el primer paso para lidiar con la misma era arrepentirse y rezar por la protección divina.

Dios, sin embargo, enviaba señales a través de otros medios. Los astrólogos de la época afirmaban que lo ocurrido tenía relación con dos eclipses de sol y la confluencia de Saturno y Marte.

"Las lluvias que cayeron en el año en todos los países fueron tan copiosas, que la tierra se contaminó con el agua estancada. No era de extrañar que la enfermedad se hubiera presentado", afirmaba un profesor de medicina de la época.

La conjunción de las estrellas contaminó el clima, lo que a su vez causó una podredumbre venenosa del aire. La consecuencia fue la putrefacción del cuerpo humano.

Esperanza

Se creía que el mercurio era el remedio para la sífilis. Era común utilizarlo para tratar problemas de la piel en esa época. Y ese fue el tratamiento que se le recomendó al soldado alemán. Respirar el gas del mercurio caliente.

Pero la cura era peor que la enfermedad. Los pacientes salivaban incontrolablemente, los dientes se les caían y perdían la razón. Sin embargo, se siguió utilizando por muchos años, interna y externamente.

Hasta que apareció un nuevo remedio en 1517: el guayaco, un arbusto que se encuentra en Haití. Supuestamente, era lo que usaban los oriundos de la isla.

Virutas del tronco se cocinaban a fuego lento en agua y el líquido se bebía dos veces al día. El tratamiento completo incluía pasar 30 días en un cuarto extremadamente caliente para sudar y botar la enfermedad.

En esa misma época se estableció una relación entre la sífilis y el castigo divino por un pecado personal y no colectivo. La persona se contagió por haberse involucrado en una relación sexual ilícita.

En ese contexto, las mujeres eran quienes transmitían la enfermedad y tentaban a los pobres hombres, en el estilo de Adán y Eva.

El estigma también afectaba a los niños cuyos padres sufrían de sífilis porque era una condición hereditaria. Generaciones enteras se consideraban malditas.

¿América o Europa?

Los contemporáneos pensaban que se trataba de una nueva enfermedad.

Una vez que se detectó que se transmitía de persona a persona, se asumió que tenía que haberse originado en un lugar en particular, y no como consecuencia del clima.

Se creía que había llegado a Europa con los marineros que regresaron de América con Cristóbal Colón.

Supuestamente atracaron en Barcelona, se unieron a las tropas en Nápoles y las prostitutas que siguieron al ejército se encargaron del resto.

Pero a los historiadores médicos americanos no les gustó nunca esa teoría, por lo que presentaron evidencia arqueológica para probar que la sífilis era una vieja enfermedad nativa de Europa que había aparecido con una nueva virulencia.

La cura

Es difícil saber si el debate se podrá dirimir. Pero hay certeza con respecto a ciertos aspectos. Las décadas previas y posteriores al 1.500 fueron de gran cambio en la sociedad europea.

La vida urbana, mudanzas y búsqueda de lugares para vivir, nuevas técnicas de guerra y cambios en los comportamientos sexuales.

El ambiente de los habitantes de esa época se modificaba constantemente. Y eso, generalmente, aumenta la incidencia de las enfermedades. Así que el surgimiento de nuevas epidemias era, probablemente, inevitable.

La sífilis llegó y se quedó, propagándose, en especial, en tiempos de guerra.

Con la llegada de la medicina moderna la bacteria que causa la enfermedad se identificó en 1905. Y en 1910 se descubrió el primer tratamiento efectivo.

Pero no fue sino hasta 1943, con el descubrimiento de la penicilina, que se encontró la cura para el padecimiento.

Los gritos nocturnos cesaron.