¿Cómo el shampoo en seco puede ser tu arma secreta de belleza?

El shampoo en seco es una de esas maravillas nuevas en el mundo de la belleza. Este producto estrella es el compañero ideal para las chicas que no tienen tiempo de lavarse el cabello todos los días, las que lo tiñen muy seguido o las que buscan no maltratarlo de más.

Pero si eres de las que no puedes dejar de lavar su melena por muchos días, según el sitio yoamoloazapatos.com muchos comentarios positivos dicen que aunque no te lo laves propiamente el cabello luce limpio por más días sin una sensación grasosa.

Además el procedimiento para aplicar el shampoo en seco de lo más fácil:

Solo tienes que separar algunos mechones de tu cabellera y disparar el spray a una distancia prudente de 20 centímetros únicamente sobre el cuero cabelludo.

Inclusive solo necesitas un disparo a la raíz y en las partes donde más lo necesites. Por otra parte no es recomendable que lo hagas en todo tu cabello, pues la textura se vuelve algo pastosa.

Otra recomendación es aplicarlo por la noche para que el producto absorba la ‘grasita’ del cuero cabelludo durante la noche. Sin embargo, por la mañana también funciona muy bien. Finalmente depende mucho de tu tipo de cabello.

El shampoo en seco resulta ser una gran herramienta para los días con prisa. Además, es una buena herramienta para cuidar la melena, pues el lavado diario afecta su textura y brillo. Definitivamente, puedo recomendar este producto para que se convierta en parte de tu rutina de belleza.

Cómo lograr un maquillaje de fiesta con 5 productos básicos

A la mayoría de las mujeres nos encanta vernos bien, sobre todo cuando tenemos una fiesta o una reunión especial. Diciembre es el mes por excelencia de este tipo de eventos y con menos tiempo disponible para producirnos.

¿Cómo solucionarlo? La maquilladora y columnista de Entremujeres Connie Moreno comparte una técnica de makeup con 5 cosméticos básicos.

El paso previo es preparar la piel siguiendo los cuidados básicos (higiene, tonificación y humectación). La regla para ello, elegir productos adecuados al tipo de cutis, recomendados por un experto.

Una vez cumplida esta instancia, la piel estará lista para el paso a paso de maquillaje.

Los productos necesarios

- corrector

​ - base de maquillaje

- rubor en gel o cremoso

- máscara de pestañas

​- labial o un delineador líquido

1) Aplicá el corrector en todas las zonas del rostro donde se vea sombra (por ejemplo, en las ojeras, laterales de la nariz y hueco del mentón). Si notás alguna marchita, cubrila aplicando corrector con el dedo anular, como si estuvieras pegando el producto a la piel, hasta que se funda.

2) Con una brocha sintética, colocá la base de maquillaje. Para que luzca pareja y natural, tené en cuenta que tiene que ser del mismo tono de tu piel. Además, conviene elegir una textura luminosa. Dará una terminación bien actual y fresca. No olvides maquillar las orejas y extender la aplicación al cuello. Esto favorecerá que la base se mimetice con la piel.

3) Agregá el rubor en gel o crema en los párpados móviles y en las mejillas, para lograr un tono saludable. Un tip extra: la palabra rubor viene de "ruborizar". La zona donde nos ruborizamos son las mejillas. Para distinguir fácilmente donde aplicar el rubor, sonreí y donde se forma la manzanita de tus mejillas colocá este cosmético, tecleando con la yema de los dedos.

4) Aplicá el rímel en las pestañas superiores e inferiores.

5) Si querés una opción monocromática y con la piel como protagonista, usá el mismo rubor en gel para dar color a los labios. En cambio, para una terminación más impactante, elegí un labial en un tono más subido, como coral, ciruela, fucsia o en alguna tonalidad del rojo. La opción para enfatizar los ojos y darle un efecto sexy a la mirada es realizar un delineado al estilo años 50. Tené en cuenta que para un equilibrio es importante buscar elegir un foco, puede ser los ojos y los labios, para enfatizar.

¿Cuál es el significado del árbol de Navidad?

 

La historiadora Patricia Lasca hace un repaso por los ritos fundamentales de la Navidad: el Pesebre y el árbol, sus significados simbólicos, lo que despierta en las personas y las significaciones especiales de este ritual que celebramos año a año.

El Nacimiento (Pesebre) y el árbol tocan el corazón de todos. Son símbolos que hablan de fraternidad y llaman a los hombres a redescubrir la belleza de lo simple y a la solidaridad, dijo hace un tiempo el Papa Francisco.

Apenas empieza diciembre sentimos ese espíritu navideño que de manera natural nos impulsa a augurar paz y ser más solidarios. En el marco de la fiesta cristiana, armar el Nacimiento y el árbol es un rito cargado de una significación muy especial.

La historia del primer "Pesebre viviente"

La historia cuenta que en 1219, en plena época de "Cruzadas" (intervenciones militares organizadas por el Papa y los reyes europeos para reconquistar Tierra Santa, que había caído bajo el poder de los musulmanes) San Francisco de Asís emprendió un viaje, que duró varios meses, para entrevistarse con el sultán Malik al-Kamil. Tenía el deseo firmar la paz y asegurarse que los fieles pudieran visitar la gruta de Belén, lugar del nacimiento de Jesús, según los evangélicos Mateo y Lucas (según San Juan el nacimiento de Jesús ocurrió en Nazaret, región de Galilea). La reunión se llevó a cabo pero la guerra continuó. San Francisco retornaba a Asís, frustrado en su intento de paz. La versión más difundida cuenta que el 24 de diciembre de 1223 predicaba en Greccio, Italia, y fue entonces cuando sintió la revelación de que "cualquier tierra podía ser Belén" si las personas sentían en su corazón el deseo de venerar ese momento y recrearlo. Con la ayuda de algunos pobladores, esa Navidad en una granja (otra versión alude a una Iglesia) se representó el "primer pesebre viviente".

El Nacimiento se prepara el 8 de diciembre, las figuras centrales son María y José a quienes acompañan pastores, la estrella de Belén, ovejas, una mula y un buey. El 24 se incorpora la figura de Jesús y por último el seis de enero los reyes magos.

El arbolito de Navidad

La historia del árbol de Navidad se inserta en el ancestral culto a los árboles. Las tradiciones, en parte historia, en parte leyenda, coinciden en remontar su origen a la edad media, durante el siglo VIII cuando el sacerdote Bonifacio (que significa bienhechor) obtuvo por parte del Papa la misión de evangelizar a pueblos germanos de costumbres paganas. El misionero y sus compañeros llegaron a una aldea donde, con motivo de celebrar el solsticio de invierno, se iba a sacrificar a un niño en la base de un roble al que consideraban sagrado. Bonifacio, entonces, tomó un hacha, y según cuenta la tradición derribó el árbol. Luego señaló un pequeño abeto y dijo: "Este pequeño árbol, este pequeño hijo del bosque, será su árbol santo esta noche. Esta es la madera de la paz, es el signo de una vida sin fin, porque sus hojas son siempre verdes. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús; reúnanse junto a él, no en el bosque salvaje, sino en sus hogares; allí habrá refugio y no habrán actos sangrientos, sino regalos amorosos y ritos de bondad".

Así los pueblos evangelizados tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, se adornaron con velas que representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo y con manzanas que simbolizaban el pecado original y las tentaciones. Con el paso del tiempo las velas se cambiaron por luces y las manzanas por esferas u otros adornos. Las esferas simbolizan los dones de Dios a los hombres y las luces significan la luz de Cristo. El pino siempre verde es símbolo de la vida.

El 8 de diciembre de 1854 Pío IX estableció que María "por privilegio único, fue preservada de la mancha original desde el primer instante de su concepción". Por ese motivo, la fecha fue declarada como el Día de la Virgen Inmaculada Concepción. Es una costumbre muy difundida que ese día se arme el árbol navideño.

Las costumbres de armar el Pesebre y el árbol realzan el significado de la Navidad, es un momento especial para transmitir mensajes de amor, esperanza, solidaridad. La Navidad también es lo que cada uno con sus intenciones hace de ella, y si las intenciones nacen del corazón van directo a tocar otros corazones.

5 peleas comunes antes de las fiestas que podríamos evitar

 

De la sensibilidad que nos provocan las fiesta surgen muchas veces los conflictos. ¿Dónde la pasamos? ¿Tengo que -sí o sí- estar feliz? ¿Quién pone la casa? Podemos parar un segundo antes de la pelea y replantearnos algunas cosas.

Si bien las fiestas son un momento de celebración y unión, también suelen ser una puerta abierta a los conflictos familiares y personales. Existe tanta gente que las espera con ansias y las disfruta como gente que no ve la hora de que pasen lo más rápido posible. Lo que sucede es que estas fechas suelen sensibilizarnos, suelen conectarnos con sensaciones y sentimientos con los que no estamos conectados habitualmente. Y en sentido los conflictos pueden presentarse puertas adentro con uno mismo o de uno con alguien del contexto familiar.

Suelen ser momentos de balances, en mayor o menor medida, y muchas veces nos encuentra pensando si pudimos hacer lo que nos habíamos propuesto o si no pudimos. También suele ser un momento del año en donde sentimos con mucha más fuerza la ausencia de los que no están. Todo esto y otras cuestiones hacen que estemos más sensibles que de costumbre. Y que esa sensibilidad aumente las posibilidades de entrar en conflicto con otros.

Y como estas fechas de por sí plantean posibilidades de peleas, el riesgo aumenta. ¿Motivos? Muchos problemas aparecen por disputas de poder.

* ¿En dónde la pasamos? Quién pone la casa puede significar un problema: o porque siempre la pone la misma persona o porque hay alguien que nunca ofrece su casa. Por otro lado, también puede suceder que el que ponga la casa ejerza un poder para organizar y controlar lo que se coma y lo que traigan los demás.

* ¿Quién cocina qué cosa? Muchas veces la que pone la casa organiza la comida y esto también puede generar conflictos. Muchas personas se fijan si el esfuerzo que se hace es parejo para todos o si hay alguien que no hace demasiado.

* ¿Con quién las paso? Muchas veces terminamos pasando las fiestas con personas que no vemos en todo el año y que no forman parte de nuestra vida cotidiana. Eso genera muy baja motivación para ir. También, si existe alguien que voy a ver y no tolero, tengo más chances de pelearme. Sería bueno que pases las fiestas con quien te sientas cómodo y que sea parte de tu vida todo el año.

* ¿Debo estar feliz en las fiestas? Parecería existir un mandato social que dice que tenemos que estar contentos porque llegaron las fiestas. Si está época del año te encuentra feliz, bienvenido sea, sino es así, sería bueno que respetes lo que sentís y que no te obligues a estar bien, lo que te pasa te pasa y ya llegará el momento en que te deje de pasar.

En definitiva, durante las fiestas, aumenta la exposición familiar mucho más que en otras circunstancias, ya sea con nuestra propia familia y con la familia política y cómo si esto fuera poco, al juntarnos estamos más sensibilizados que de costumbre. ¡Ciudado! No hagamos nada por obligación, escuchemos el deseo.