Estados Unidos anuncia su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

El gobierno estadounidense anunció este martes que sale del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

"Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos", dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

"Quiero dejar muy claro que al dar este paso no nos estamos retirando de nuestros compromisos con los derechos humanos", agregó.

Al justificar su decisión, Haley agregó que el órgano padece de una crónica parcialización contra Israel.

Qué es el Consejo de DD.HH.

Compuesto por 47 estados, el Consejo de Derechos Humanos es un organismo intergubernamental responsable de la promoción y protección de los derechos humanos en el mundo.

El Consejo fue creado en 2006 para reemplazar a la Comisión de DD.HH., desacreditada por elegir a estados miembros con un cuestionable historial en la materia.

Los 47 miembros son elegidos para un periodo de tres años.

En su trabajo, pone en evidencia los abusos de los derechos humanos adoptando resoluciones.

Pero el Consejo ha acabado siendo señalado de lo mismo que la Comisión.

En 2013, organizaciones defensoras de los derechos humanos protestaron cuando fueron elegidos Arabia Saudí, Argelia, China y Vietnam.

Estados Unidos se unió en 2009, bajo el presidente Barack Obama. En la actualidad está a medio mandato.

 

Isla de Pascua: resuelven el misterio de cómo se colocaron los sombreros en los gigantescos moai

¿Cómo colocar un sombrero de 13 toneladas sobre una estatua gigante?

Durante décadas los científicos han intentado explicar cómo fueron transportados los grandes sombreros que se encuentran sobre los moai, las gigantescas estatuas de piedra de la Isla de Pascua.

Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, creen tener la respuesta.

"Muchos han presentado sus ideas, pero somos los primeros que presentan una explicación basada en evidencias arqueológicas", señaló Sean Hixon, autor principal del nuevo estudio publicado en la revistaJournal of Archaeological Science.

Estatuas gigantes

La Isla de Pascua o Rapa Nui es una franja de unos 100 km cuadrados en el Océano Pacífico a más de 2.000 km de la costa continental de Chile.

Los primeros habitantes, los llamados rapanui, eran de origen polinesio, y habrían llegado a la isla en el siglo XIII.

Y su logro más famoso son las cerca de 1.000 estatuas gigantes, que pueden llegar a pesar hasta cerca de 80 toneladas y medir hasta 10 metros, la altura de un edificio de tres pisos.

En algunas estatuas aún pueden verse los grandes sombreros que dejan en evidencia "la osadía y las extraordinarias habilidades en ingeniería de los rapanui prehistóricos", según Hixon.

Hendiduras

Las estatuas están talladas en un tipo de roca llamada toba volcánica que proviene de una cantera en la isla.

El material de los sombreros, en cambio, es escoria roja, una roca extraída de una cantera diferente en la otra punta de la isla.

Los científicos de la Universidad de Pensilvania tomaron múltiples fotografías de los sombreros en busca de elementos comunes.

Y constataron en todos los casos hendiduras en la base de los sombreros que permitían calzarlos en la cabeza de las estatuas.

Las hendiduras aún tienen en su margen crestas de piedra, que según los investigadores se habrían destruido si los sombreros hubieran sido transportados junto a las estatuas.

Rampas

La explicación sugerida por Hixon es que los rapanui movieron los sombreros por separado, tallando cilindros de escoria roja que hicieron rodar hasta las estatuas.

Al pie de los moai los escultores habrían dado el toque final a los pukao, que son ligeramente más angostos en la parte superior.

Y en cuanto a subirlos sobre las estatuas, Hixon cree que "la mejor explicación es que se usaron grandes rampas para hacer rodar los pukao hasta la parte superior de los moais", posiblemente inclinados ligeramente hacia adelante.

Técnica

Los investigadores creen que los rapanui hicieron rodar los sombreros usando un método conocido como parbuckling.

Se trata de una técnica usada frecuentemente para dar vuelta embarcaciones que volcaron.

Para ello se fija el centro de una cuerda larga en la parte superior de una rampa y los dos extremos que quedan libres se envuelven alrededor del objeto que se va a mover.

Los extremos pueden ser tirados luego desde la parte superior de la rampa para desplazar los cilindros de piedra.

La técnica habría permitido que un grupo no muy numeroso de individuos movieran los pukao.

"Aún en el caso del pukao más masivo sobre la estatua más alta, unas 10 personas habrían podido hacerlo rodar", afirmó Hixon.

Los sombreros podían girarse 90 grados y ser apalancados con palancas de madera para ser colocados sobre las estatuas.

Otra posibilidad es que las rampas estuvieran inclinadas, por lo que los sombreros eran simplemente levantados para ser colocados en el lugar apropiado.

Ancestros

Emplazar sombreros sobre las estatuas era una práctica "relacionada probablemente con rendir tributo a los ancestros. El sombrero representaba una señal de prestigio", señaló Carl Lipo, profesor de antropología de la Universidad de Binghamton y coautor del estudio.

Hay muchos misterios aún en torno a los moai y a la desaparición de los rapanui.

Pero el nuevo estudio arroja luz sobre el talento y determinación de los primeros habitantes de la Isla de Pascua.

Para el arqueólogo Terry Hunt, otro de los autores del estudio, "los rapanaui eran ingenieros cuyo genio les permitió desplazar estas estatuas y sombreros de tantas toneladas".

"Y esto nos muestra la importancia que daban a honrar a sus ancestros. Es un logro notable".

Cómo el barco Aquarius desencadenó una crisis que amenaza al gobierno de Angela Merkel

Un barco cargado de inmigrantes africanos en el Mediterráneo es rechazado por el gobierno italiano y en pocos días el gobierno de Alemania, la gran potencia de Europa, se tambalea.

Así de endiablada es la política europea y de peliaguda la cuestión de la inmigración, que provocó en los últimos años agrias polémicas en la Unión Europea (UE).

La última amenaza con apartar del poder a Angela Merkel, la líder del país que es visto como el último baluarte de la estabilidad en el viejo continente.

Su intención de acordar con sus socios de la UE una solución común para hacer frente a la situación de los inmigrantes que llegan de África y Medio Oriente, afectados por problemas económicos y, a veces, conflictos bélicos, la ha enfrentado a su socio de gobierno de la Unión Social Cristiana (CSU, por sus siglas en alemán), partidaria de endurecer la política migratoria.

Sin la CSU, Merkel se quedaría en minoría en el Bundestag, el Parlamento alemán, y a merced de una votación de confianza que hiciera caer su gobierno como le sucedió al de Mariano Rajoy en España.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí?

El pasado sábado, la ONG SOS Méditerranée rescató a 630 inmigrantes, muchos de ellos mujeres embarazadas y niños, en aguas del Mediterráneo y los embarcó en su buque Aquarius.

El nuevo gobierno italiano, formado por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga, formación caracterizada desde hace años por sus mensajes xenófobos, cumplió su promesa electoral y se negó a recibir en ninguno de sus puertos a los extranjeros rescatados.

Tampoco quisieron hacerse cargo las autoridades de Malta, el otro país europeo del que estaba cerca del buque, lo que provocó un conflicto que solo se resolvió cuando el recién nombrado presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ofreció Valencia como puerto seguro para acoger a los inmigrantes.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, definió el "gesto simbólico" de Sánchez como un intento de que los países europeos "dejen de mirar para otro lado".

El llamado Convenio de Dublín, negociado inicialmente en 1990, establece que, salvo en pocas excepciones, los solicitantes de asilo son responsabilidad de los estados miembros por los que acceden a territorio de la UE.

Esa norma ha provocado durante años una fuerte presión sobre países como Grecia, Italia y España, que tienen las costas más cercanas a las zonas de las que suelen proceder los indocumentados.

La Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, aprobó un sistema de cuotas para repartir a quienes fueran reconocidos como refugiados y aliviar así la situación en los mecanismos de respuesta de Italia y Grecia.

Pero los estados miembros de la UE incumplieron sus compromisos, lo que, según muchos analistas, es una de las razones del auge electoral de la Liga, que prometió en la campaña que acabaría con una situación que ha hecho de Italia "el campamento de refugiados de Europa".

Según Katya Adler, editora para Europa de la BBC, el anterior gobierno italiano presidido por Paolo Maria Gentiloni, "imploró a los países de la Unión Europea que compartieran la carga" de alojar y procesar los miles de llegadas de extranjeros.

"Nadie escuchó entonces", dice Adler. Pero, tras lo ocurrido con el Aquarius, "sí le están prestando atención" a Roma.

¿Cómo afecta esto a Merkel?

En lo peor de la crisis de 2015, cuando miles de refugiados e inmigrantes económicos llegaban a suelo europeo, Merkel pronunció su famosa frase: "Podemos hacerlo", que resumió una política de acogida que llevó a que más de un millón de inmigrantes recalaran en Alemania.

Su apuesta le costó críticas de otros gobiernos de la UE con visiones más negativas de los inmigrantes y del islam, la religión de muchos de ellos.

Merkel también sufrió desgaste a nivel interno y los partidos xenófobos le ganaron terreno a su partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU, por sus siglas en alemán), que en las últimas elecciones, celebradas el pasado septiembre, sufrió un fuerte retroceso en escaños.

Ese es ahora su gran problema.

Merkel tuvo que matizar su discurso proinmigración e incluir en su gobierno a Horst Seehofer, ministro de Interior y líder de la CSU, la formación democristiana de Baviera, aliada tradicional de la CDU de Merkel.

Seehofer fue desde 2015 uno de los que más cuestionó las decisiones de la canciller en materia migratoria y reclamó acelerar las deportaciones, pero ahora, con la situación del Aquarius, ha ido un paso más allá.

El bávaro impulsa lo que denomina su "plan maestro para la inmigración", que contempla rechazar en la fronteras alemanas a las personas que no cumplan con los requisitos, algo que Merkel ha rechazado explícita y reiteradamente.

Según Jenny Hill, corresponsal de la BBC en Berlín, Merkel se enfrenta a "un auténtico motín".

"Como lo ha descrito un comentarista, parece que Seehofer tiene a Merkel contra la pared", añade.

Por ahora, la canciller ha repetido sus llamamientos a que se haga frente al problema con una perspectiva europea.

Este jueves, cuando se le preguntó si se podría encontrar una solución, dijo: "Espero que todos, incluido el gobierno federal, lo hagamos juntos".

Pero Alexander Dobrindt, dirigente en Baviera de la CSU ha advertido que el llamado plan maestro es responsabilidad directa del ministro del Interior y que su intención es "darle la vuelta" a toda la política migratoria.

¿Qué puede pasar ahora?

Hill piensa que "esta crisis subraya no solo la preocupación por el impacto de la estrategia de asilo de 2015 de Merkel, sino también la fragilidad de su coalición de gobierno".

El próximo lunes Seehofer se reunirá con sus compañeros en la dirigencia del CSU y se prevé que anuncie la entrada en vigor de sus polémicas medidas fronterizas.

Si lo hace, Merkel tendrá que elegir entre aceptar algo que explícitamente rechazó y ser desobedecida por uno de sus ministros, o destituir a Seehofer y abrir así una crisis de gobierno que podría suponer su caída.

Mientras tanto, el Aquarius continúa su travesía hacia el puerto español y los líderes europeos repiten el maratón de reuniones y negociaciones con el que suelen manejar sus crisis.

La visita del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, al presidente Emmanuel Macron en París este viernes fue el último de los movimientos ante el nuevo pulso que se avecina en las instituciones de la UE en Bruselas.

Pero los países del conocido como Grupo de Visegrado (Eslovaquia, República Checa, Polonia y Hungría) se mantienen en sus tesis contrarias a la acogida y forman un bloque al que se ha sumado Austria.

Para Merkel, la incapacidad para entenderse de los socios europeos de Alemania supone un enorme problema.

Adler recalca que "ella, más que otros líderes europeos, se ha quemado políticamente por la asimetría en las actitudes hacia la inmigración irregular en Europa".

"Si, ni siquiera ahora, se encuentra una solución europea, Merkel ha advertido de que se pondrán en cuestión los cimientos de la UE".