El 'Canelo' y la noche consagratoria que no llega...

El problema radica en la inmediata e irresistible tentación de compararlo con la más refinada clase del boxeo mexicano. Es ahí donde surgen dudas sobre la verdadera capacidad de Saúl Álvarez. En cada presentación en Las Vegas esperamos que llegue ese momento donde demuestre, finalmente, que está en el mismo nivel de Chávez, Sal Sánchez, Márquez, 'Mantequilla', Olivares o Morales, pero él se resiste a dar ese paso. ¿Acaso no pertenece a esa sociedad?

Se trata de una comparación con el máximo nivel posible de un deporte que guarda una historia especial y única en México. Y cuando se le confronta a él con la clase más refinada y pura del boxeo mexicano, no tiene, definitivamente, un lugar entre los consagrados. Ese es el problema: compararlo.

El boxeo mexicano vive de momentos puntuales en su historia: Las victorias llenas de "sangre y fuego" del épico Rubén Olivares; el triunfo de Salvador Sánchez sobre la fanfarronería del puertorriqueño Wilfredo Gómez; el nocaut trepidante, dramático y agónico de Julio César Chávez ante Meldrick Taylor y por supuesto, el impactante golpe de Juan Manuel Márquez frente a Manny Pacquiao. El boxeo mexicano está hecho de momentos sagrados, llenos de calidad, temple, imaginación, condiciones técnicas y temperamento.

La pregunta es: ¿Saúl 'Canelo' Álvarez pertenece a esa clase privilegiada? Algunos dice que sí, otros que no y yo digo que… quién sabe.

La realidad es que seguimos a la búsqueda de la noche consagratoria del 'Canelo', esa que no arroje duda de su calidad y de sus condiciones para, al menos, aproximarse a los nombres de Chávez, Olivares, Morales, Márquez, Barrera o 'Finito' López. No sé si él en realidad pertenezca a esa "sociedad".

En descargo del 'Canelo', habrá que decir que, contrario a lo que opinaban los expertos sobre cuál debía ser su estrategia, fue hacia adelante durante todo el combate. Presionó la pelea ante un Gennady Golovkin que, por momentos, pareció evidenciar cada uno de sus 36 años, pero no tuvo la capacidad de conseguir un triunfo convincente. Al final de los 12 rounds, había -me incluyo- quien dudaba de su victoria, Otra vez, en una noche que debía consagrar sus condiciones encima del ring, hubo espacio para las dudas.

Es verdad que conectó los golpes de mayor poder -sobre todo a las zonas blandas del kazajo- pero después, qué argumentos enseñó ante un boxeador sofocado, cansado, que iba hacia atrás por primera vez en su carrera y cuya única reacción era tirar el jab de forma sistemática. El 'Canelo' se vio por momentos lento, errático en el contragolpe y carente de recursos para generar la noche de consagración. El triunfo más imperante de su carrera no tuvo brillantez y sí, espacio para generar vacilación y una gran polarización.

El problema existe en la comparación con los mejores boxeadores mexicanos. Ahí es donde cuesta trabajo ubicar al 'Canelo'. Nadie tiene duda de sus habilidades, de su profesionalismo, de su capacidad mediática, pero cuando se le pone frente a frente con Chávez, con Márquez, con 'Mantequilla' Nápoles, con Salvador Sánchez, con Olivares o con Morales, sobrevienen las incertidumbres.

El 'Canelo' ha recuperado el campeonato mundial de los medianos y está hoy entre los 10 mejores boxeadores del mundo en la escala libra por libra, pero uno se pregunta si puede dar más o si en realidad es un boxeador de mediano alcance alimentado por una gran necesidad mediática en una época donde los grandes boxeadores no sobran.

Estoy convencido de que Saúl Álvarez es un gran boxeador, pero no el boxeador que nos quieren hacer creer o el que necesita la industria del boxeo. Es un boxeador que vende entradas en la arena, que produce dineros en la televisión, pero que no termina de convencer a un aficionado mexicano que, ante todo, es exigente y conocedor de la materia.

El "cortocircuito" ocurre en la irremediable comparación, algo inevitable en una disciplina que para México ha significado gloria, clase y determinación. El 'Canelo' es un buen boxeador. Hasta ahí nada más.